sábado, enero 30, 2016

Página en blanco


Bajé al mercado
y traje
tomates diarios aguaceros
endivias y envidias
gambas grupas y amenes
harina monosílabos jerez
instantáneas estornudos arroz
alcachofas y gritos
rarísimos silencios

página en blanco
aquí te dejo todo
haz lo que quieras
espabílate
o por lo menos organízate

yo me echaré una siesta
ojalá me despiertes
con algo original
y sugestivo
para que yo lo firme.

Mario Benedetti

sábado, enero 23, 2016

- 2016 -

DEFENSA DE LA ALEGRÍA
 
Defender la alegría como una trinchera 
defenderla del escándalo y la rutina 
de la miseria y los miserables 
de las ausencias transitorias 
y las definitivas 
defender la alegría como un principio 
defenderla del pasmo y las pesadillas 
de los neutrales y de los neutrones 
de las dulces infamias 
y los graves diagnósticos 

defender la alegría como una bandera 
defenderla del rayo y la melancolía 
de los ingenuos y de los canallas 
de la retórica y los paros cardiacos 
de las endemias y las academias 

defender la alegía como un destino 
defenderla del fuego y de los bomberos 
de los suicidas y los homicidas 
de las vacaciones y del agobio 
de la obligación de estar alegres 

defender la alegría como una certeza 
defenderla del óxido y de la roña 
de la famosa pátina del tiempo 
del relente y del oportunismo 
de los proxenetas de la risa 

defender la alegría como un derecho 
defenderla de dios y del invierno 
de las mayúsculas y de la muerte 
de los apellidos y las lástimas 
del azar 
y también de la alegría.

Mario Benedetti

lunes, octubre 07, 2013

¿Por qué querés mis cosas?

DAME TU JUGUETE
Acabo de inventar un test. Lo llamaremos "el codiciométro infantil". Intentará medir en qué medida sigue en nosotros el espíritu infantil. No hablo de ingenuidad, curiosidad, encanto u otras cosas bellas de esta etapa de la vida. Más bien, haré referencia a esta característica de los niños de desear siempre lo que tiene el otro.
            ¿Te sumas al desafío? Esto será muy sencillo. Tu tarea consiste en evaluar si tus reacciones son del tipo "A" o del tipo "B" en estas situaciones…
            Te encuentras con un amigo y te comenta que se pudo, por fin, comprar la heladera nueva:
            a) Lo felicitas, lo palmeas en el hombro y le dices que te alegras por él.
            b) Le preguntas dónde la compró porque, ¡oh casualidad!, a ti te vendría bien una heladera nueva.
            El vecino está pintando su casa:
            a) Le deseas buena suerte. Reflexionas: "Me alegro por él, es un buen hombre, se lo tiene merecido".
            b) Empiezas a pensar qué bueno sería pintar tu propia casa.
            Tu compañero de trabajo te comenta que fue al cine y realmente disfrutó con su pareja:
            a) Dejas que te siga contando sobre su paseo y te alegras con la experiencia de tu prójimo.
            b) Te preguntas cuándo fue la última vez que la pasaste bien con tu pareja. Estás tentado de preguntar qué película vio, dónde comieron, si le salió barato… (sólo por el hecho de ver si puedes "copiarle" la actividad).
            Si te acercas más al tipo B, significa que el niño todavía ha quedado arraigado en ti. Suena lindo, ¿no? En verdad, no es tan agradable saber que no hemos madurado en este sentido. La codicia y el deseo provocado por el progreso ajeno señalan que tenemos dos problemas:
  1. nos cuesta reír con el que ríe
  2. tenemos dificultades para experimentar el contentamiento o la satisfacción personal.
            Podemos seguramente excusarnos diciendo que lo nuestro no es codicia sino espíritu de superación. Puede ser válido el argumento en otros casos. Pero, lamentablemente, no nos sirve como escapatoria a la hora de pensar en este tipo de situaciones.
            Quizá tú poseas algo que no esté en las manos de tu amigo, vecino o compañero de trabajo. No tendrás la heladera nueva de tu amigo, ni la pintura nueva del vecino o la salida maravillosa de tu compañero. Pero hay otras experiencias que te pertenecen que, si no las redescubres, te harán sentir constantemente en inferioridad de condiciones.
            Amigo, todos los "juguetes" no los podemos tener al mismo tiempo. Disfrutemos lo que tenemos en este momento y dejemos disfrutar a los demás de lo que hoy disponen. No vivamos todo el tiempo pensando sólo en nuestras gratificaciones.
De Lunes otra vez, Lic. Gustavo Bedrossian