martes, octubre 19, 2010

Estoy convencida...

Hace tiempo que ronda en mi mente este pedacito de la Biblia. Si bien es algo que conozco hace mucho, no hace tanto que lo leo, lo entiendo, lo veo, lo pienso, de otra manera. Quizá las circunstancias extremas que viví, lo hicieron posible. Nada de lo que pase me puede separar del amor de Dios. El Señor Jesús murió en la cruz, esa fue la sublime manera en que el Padre lo demostró. Qué se puede agregar!..
Muchas veces me preocupa lo que va a venir. Alguien sabe lo que le sucederá dentro de un rato, mañana, dentro de tres meses? No. Otras veces, me inquieta el hoy, el presente, lo que tengo que transitar ya. Cómo lo voy a superar, podré salir bien parada de esto, estaré haciendo lo correcto? Preguntas, preguntas.
Por eso me gusta este verso de la Biblia. Porque me dice el final de la historia. Si creo, si sigo adelante en el camino que Dios quiere, si tengo fe en Él, si le soy fiel aunque sea un poco haciendo esfuerzos por lograrlo, si tengo la determinación de mirarle sólo a Él... Nada podrá separarme de Su amor! Y este amor increíble de Dios se reporta en paz, seguridad, confianza, más fe... Y tantas cosas más que el Señor me da gracias a su bondad sin límites.

“Estoy convencida que nada podrá apartarnos de su amor. Ni la muerte, ni la vida, ni los temores al presente, ni nuestra preocupación por el futuro, ni el lugar donde estemos (ya sea el más alto o el más profundo), ni los ángeles, ni los poderes del mismo infierno. ¡Nada, podrá separarnos del amor de Dios que demostró nuestro Señor Jesucristo al morir por nosotros! Ro. 8:38-39