martes, diciembre 20, 2011

Se va otro año...

Termina otro año escolar para Gianna, que allá por el 2006 empezó la sala de tres años y hoy pasa a 4to. grado. Este fue un año especial para su crecimiento. Noté una gran diferencia entre los primeros dos grados de la primaria. Maduró mucho, se independizó y alcanzó plenamente las metas en lo escolar.

Por otra parte, afianzó sus amistades y de a poco su grupo de pares toma más y más importancia.

Está aprendiendo a defenderse en todo aspecto, esto habla de su autonomía en las relaciones con los demás. Desde hace un tiempo, sabe decir no, cuando algo no le gusta o no lo quiere hacer. Este es un trabajo que todavía no terminó, pero del cual ya se ven frutos. Es muy sensible, y siempre está pendiente de los demás. Y esto a veces le juega en contra. De a poco, aprehende que lo que ella piensa y siente tiene un alto significado.

Estoy muy contenta por todo este año de trabajo en la escuela. Llega a cuarto grado con todas las de la ley! Cuántos cambios la esperan el próximo año! Deseo que Dios la acompañe en todo y pueda superar cada dificultad.

Gianna está muy linda, alta, grande, dulce, protestona, paciente, autónoma, organizada, creativa, pensante... Hermosa hija que tengo! Preciosa hija que Dios me dio!

Crecer es una decisión que puede hacer realmente la diferencia.
John Maxwell



jueves, diciembre 08, 2011

Se termina la escuelita...

Luciana terminó su primer año en el jardín, la sala de dos años.

No era partidaria de mandarla al jardín tan temprano, siendo tan chiquita. Su madurez en ciertos aspectos colaboró para que me decida, ante la necesidad de hacerlo. No es fácil dejar a un hijo en manos de otros. Pensar que pueda pasarle algo, que me necesite, es un trabajo extra para superar. Pero bueno, es parte de la vida, del sistema!

Le doy gracias a Dios por haber estado en cada momento, cuidándola y haciendo que verdaderamente disfrute cada mañana en la escuela. Se hizo de amigos, jugó con ellos, experimentó con materiales distintos, tuvo un espacio propio, estuvo contenida por docentes amorosas que le permitieron crecer a través de la experiencia. Cuánto por ser tan pequeña!
Se enfrentó con nuevas autoridades, nuevas reglas, y además, con la difícil tarea de compartir, no sólo juguetes, sino espacios, maestras, atención, tiempo, etc.

Este año fue bastante arduo para toda la familia. Todas tuvimos que acomodarnos a los desafíos que se presentaban unos tras otros, sin dar tregua! En todo, estuvimos acompañadas por Dios, quien nos sostuvo de su mano tal como lo prometió. Desde lo más simple, hasta lo más complejo.

También nos proveyó de gente que, de diversas formas nos dio una mano, y dos también. Belén, Luciana, Leo, Eva, Adriana, Andrea, son algunas de las personas especiales que Dios puso para darnos ayuda.

Pero hubo dos personas que pusieron el cuerpo y el corazón, de una manera especial y diferente. Son Mamá y Papá. Compartieron todos los días del año con las chicas y conmigo, dándonos todo lo que tenían a su alcance; desde la comida lista, buscarlas a cada una en su escuela, ruedas para el auto, el arreglo de la mochila del inodoro, poner una lámpara en el jardín, pensar un menú saludable, variado y rico, tener paciencia, y postergarse bastante. No tengo la posibilidad de hacerles un regalo en forma de agradecimiento. Simplemente les agradezco la ayuda incondicional. Les pido que disculpen los momentos difíciles con Luchi, que es muy traviesa. Y deseo que Dios recompense tanto trabajo, tanto dado, tanto entregado.

Y para terminar, le pido a Dios que me ayude a comprender más a mi pequeñita hija Luchi, que me de más paciencia, más amor, para poder contenerla y mostrarle que es especial y amada por Él. Para que un día ella también pueda experimentar ser Su hija. Y para que vea que con el Señor de su lado, hasta lo más doloroso y complicado, se puede revertir para bien.

Continuará..