jueves, diciembre 08, 2011

Se termina la escuelita...

Luciana terminó su primer año en el jardín, la sala de dos años.

No era partidaria de mandarla al jardín tan temprano, siendo tan chiquita. Su madurez en ciertos aspectos colaboró para que me decida, ante la necesidad de hacerlo. No es fácil dejar a un hijo en manos de otros. Pensar que pueda pasarle algo, que me necesite, es un trabajo extra para superar. Pero bueno, es parte de la vida, del sistema!

Le doy gracias a Dios por haber estado en cada momento, cuidándola y haciendo que verdaderamente disfrute cada mañana en la escuela. Se hizo de amigos, jugó con ellos, experimentó con materiales distintos, tuvo un espacio propio, estuvo contenida por docentes amorosas que le permitieron crecer a través de la experiencia. Cuánto por ser tan pequeña!
Se enfrentó con nuevas autoridades, nuevas reglas, y además, con la difícil tarea de compartir, no sólo juguetes, sino espacios, maestras, atención, tiempo, etc.

Este año fue bastante arduo para toda la familia. Todas tuvimos que acomodarnos a los desafíos que se presentaban unos tras otros, sin dar tregua! En todo, estuvimos acompañadas por Dios, quien nos sostuvo de su mano tal como lo prometió. Desde lo más simple, hasta lo más complejo.

También nos proveyó de gente que, de diversas formas nos dio una mano, y dos también. Belén, Luciana, Leo, Eva, Adriana, Andrea, son algunas de las personas especiales que Dios puso para darnos ayuda.

Pero hubo dos personas que pusieron el cuerpo y el corazón, de una manera especial y diferente. Son Mamá y Papá. Compartieron todos los días del año con las chicas y conmigo, dándonos todo lo que tenían a su alcance; desde la comida lista, buscarlas a cada una en su escuela, ruedas para el auto, el arreglo de la mochila del inodoro, poner una lámpara en el jardín, pensar un menú saludable, variado y rico, tener paciencia, y postergarse bastante. No tengo la posibilidad de hacerles un regalo en forma de agradecimiento. Simplemente les agradezco la ayuda incondicional. Les pido que disculpen los momentos difíciles con Luchi, que es muy traviesa. Y deseo que Dios recompense tanto trabajo, tanto dado, tanto entregado.

Y para terminar, le pido a Dios que me ayude a comprender más a mi pequeñita hija Luchi, que me de más paciencia, más amor, para poder contenerla y mostrarle que es especial y amada por Él. Para que un día ella también pueda experimentar ser Su hija. Y para que vea que con el Señor de su lado, hasta lo más doloroso y complicado, se puede revertir para bien.

Continuará..

2 comentarios:

alberto dijo...

al terminar el año 2010 una persona querida por nosotros puso un versiculo que nos dejo pensando,y todo lo pasado en el 2011 se lo dedicamos a nuestro dios que nos hizo ver que que este era el momento,,para el vaya el reconocimiento tuyo adela te queremos mucho,mamaypapa.

(job 34:32)

No te cambio por nada. dijo...

Hermosas palabras.
Felicitaciones a Luchi por su primer año escolar.
Admiro tu fuerza, se quién te la provee.
Luci es hermosa, inteligente, alegre, sociable. Y en estas cosas vos tenés mucho que ver.
Decile que la tía la ama!
Y a vos también.