miércoles, diciembre 05, 2012

Honor antes que pragmatismo...

Se fue de River Matías Almeyda.
Ya no es más el director técnico del equipo de fútbol de mi querido River Plate.
Quisiera en este día expresar algunas enseñanzas que nos dejan personas como Almeyda:
  • En medio de la crisis, no hay que escaparle al compromiso: en el peor momento de Ríver, tomó la dirección técnica del equipo. Tenía todo para perder y muy poco para ganar. Lo que somos se revela en esas instancias críticas. Cuando las cosas más feas se ponen, allí es importante nuestra presencia. Cualquiera aparece en el momento de la fiesta. En la hora difícil se observa el carácter y el compromiso que las personas tienen con su familia, una organización, lo que fuera.

  • Aunque a veces ganen los pícaros y los más astutos, no pierdas tus valores: con maniobras realmente lamentables, Almeyda fue desplazado de su cargo por personas que utilizaron su picardía sin ningún tipo de escrúpulos. Encontré una definición de picardía: “Disimulo o astucia para que no se vea o no se sepa una cosa o para sacar provecho de ciertas situaciones”. A veces los pícaros tienen una sagacidad que puede llegar a abrumarte. Es doloroso. Aún así no te pongas a la altura del tramposo. Siendo fiel a tus valores, se puede perder circunstancialmente, pero como dice la Biblia: “De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas”.

  • Por el bien común a veces hay que llamarse a silencio: Almeyda podría hoy estar desfilando por los programas de radio y tv para contar lo que realmente sucedió. Si lo hiciera, no sería bueno para el club. Enrarecería aún más el ambiente. No creas que siempre los que hablan son los valientes. Callarse en algunas ocasiones teniendo armas para defenderte es de una gran valentía. Cuando amamos a algo/alguien, tendremos que dejar de lado nuestro egoísmo o bien personal.
Amigo, no quiero levantarle un monumento a Almeyda. Sólo expreso aquí mi agradecimiento y reconocer algunas actitudes que me resultan inspiradoras. Aún del fútbol, algo se puede aprender. Si alguien tiene acceso a Almeyda y le hace llegar esta nota, bienvenido sea.


 "Aunque a veces ganen los pícaros, no pierdas tus valores".


TOMADO DE: "LUNES OTRA VEZ" del LIC. GUSTAVO BEDROSSIAN

jueves, septiembre 06, 2012

Gricel...

Mi vida toda fue un engaño... Se cumplió la ley de Dios... Qué amarga fue mi pena... 

Parece que Contursi se hizo cargo de algo, no?





Me gusta mucho esta versión de estos dos grandes de la música nacional.

domingo, agosto 12, 2012

Los hijos...


Los hijos son un regalo del Señor;
los frutos del vientre son nuestra recompensa. 
Los hijos que nos nacen en nuestra juventud
son como flechas en manos de un guerrero.  
¡Dichoso aquél que llena su aljaba
con muchas de estas flechas!
No tendrá de qué avergonzarse
cuando se defienda ante sus enemigos.
Salmo 127

miércoles, agosto 01, 2012

Alguien...

Alguien limpia la celda
de la tortura
que no quede la sangre
ni la amargura

alguien pone en los muros

el nombre de ella
ya no cabe en la noche
ninguna estrella

alguien limpia su rabia

con un consejo
y la deja brillante
como un espejo

alguien piensa hasta cuándo

alguien camina
suenan lejos las risas
una bocina
y un gallo que propone
su canto en hora
mientras sube la angustia
la voladora

alguien piensa en afuera

que allá no hay plazo
piensa en niños de vida
y en un abrazo

alguien quiso ser justo

no tuvo suerte
es difícil la lucha
contra la muerte

alguien limpia la celda

de la tortura
lava la sangre pero
no la amargura.

Mario Benedetti

miércoles, julio 25, 2012

Las guerras y los pleitos

¿Saben por qué hay guerras y pleitos entre ustedes? ¡Pues porque no saben dominar su egoísmo y su maldad! Son tan envidiosos que quisieran tenerlo todo, y cuando no lo pueden conseguir, son capaces hasta de pelear, matar y promover la guerra. ¡Pero ni así pueden conseguir lo que quieren!
Ustedes no tienen, porque no se lo piden a Dios. Y cuando piden, lo hacen mal, porque lo único que quieren es satisfacer sus malos deseos. Ustedes no aman a Dios, ni lo obedecen. ¿Pero acaso no saben que hacerse amigo del mundo es volverse enemigo de Dios? ¡Pues así es! Si ustedes aman lo malo del mundo, se vuelven enemigos de Dios. ¿Acaso no creen que, como dice la Biblia, «Dios nos ama mucho»? En realidad, Dios nos trata con mucho más amor, como dice la Biblia:
«Dios se opone a los orgullosos,
pero brinda su ayuda a los humildes.»
Por eso, obedezcan a Dios. Háganle frente al diablo, y él huirá de ustedes. Háganse amigos de Dios, y él se hará amigo de ustedes.
¡Pecadores, dejen de hacer el mal! Los que quieren amar a Dios, pero también quieren pecar, deben tomar una decisión: o Dios, o el mundo de pecado. Pónganse tristes y lloren de dolor. Dejen de reír y pónganse a llorar, para que Dios vea su arrepentimiento. 10 Sean humildes delante del Señor, y él los premiará.

No critiquen a los demás

11 Hermanos, no hablen mal de los demás. El que habla mal del otro, o lo critica, es como si estuviera criticando a la ley de Dios, o hablando mal de ella. Lo que ustedes deben hacer es obedecer la ley de Dios, no criticarla. 12 Dios es el único juez. Él nos dio la ley, y es el único que puede decir si somos inocentes o culpables. Por eso no tenemos derecho de criticar a los demás.

No sean orgullosos

13 Escúchenme, ustedes, los que dicen: «Hoy o mañana iremos a la ciudad; allí nos quedaremos todo un año, y haremos buenos negocios y ganaremos mucho dinero.» 14 ¿Cómo pueden hablar así, cuando ni siquiera saben lo que les va a suceder mañana? Su vida es como la niebla: aparece por un poco de tiempo, y luego desaparece. 15 Más bien, deberían decir: «Si Dios quiere, viviremos y haremos esto o aquello.» 16 Sin embargo, a ustedes les gusta hablar con orgullo, como si fueran dueños del futuro, y eso es muy malo. 17 Si ustedes saben hacer lo bueno y no lo hacen, ya están pecando.

Santiago 4

sábado, junio 23, 2012

domingo, junio 17, 2012

Hijos y Padres




I Como la lluvia copiosa sobre el suelo, como rayo de sol sobre la planta, como cota de acero sobre el pecho, como noble palabra sobre el alma, para los hijos de tus entrañas debe ser tu cariño hermana mía riego, calor, consolación y gracia.  

II Como tierra sedienta de rocío, como planta en la sombra sepultada, como pecho desnudo en el peligro, como guerrero inerme en la batalla, así, en la ardiente contienda humana, ¡ay! los hijos que pierden a sus padres, pierden riego, calor, escudo y lanza.

III Como nube de arena que no riega, como sol que no alumbra en la borrasca, como roto espaldar que no defiende, como consejo que pervierte y mancha, así, malditos, padres sin alma, son aquellos que niegan a sus hijos consejo, amor, ejemplo y esperanza.  

IV Como fecunda tierra agradecida, como planta que al sol sus flores alza, como pecho confiado tras la cota, como hasta Dios se magnifica el alma, así, los hijos, cuando les aman, dan plantas de virtud como esa tierra, frutos de bendición como esas plantas, arranques de valor como esos pechos, rayos de inmensa luz como esas almas.  

Almafuerte

 

lunes, junio 04, 2012

En paz, de Amado Nervo

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida, ni trabajos injustos, ni pena inmerecida; porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje la miel o la hiel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: cuando planté rosales, coseché siempre rosas. ...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno: ¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno! Hallé sin duda largas noches de mis penas; mas no me prometiste tú sólo noches buenas; y en cambio tuve algunas santamente serenas... Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

martes, mayo 22, 2012

Voracidad: el arte maldito de ir por todo.

Y ahí andamos por la vida, voraces… Sí, voraces e insaciables. La voracidad adopta tantas formas como nos sea posible. Voracidad objetal: queremos más y más objetos. Si los observamos en el otro, tanto más aumenta nuestro deseo y ansiedad. La última cartera, zapatilla, celular, auto o saco del prójimo nos señala que hay que nos hemos perdido. Y como no queremos perdernos nada, ¡vamos por ellos! Preguntaremos como si fuera un gesto donde compartimos con el otro en qúe lugar lo adquirió, cuál fue el precio, etc. Datos que nos servirán para ir detrás de la presa. Voracidad sexual: podemos llegar a estar bien con nuestro cónyuge o pareja, pero ¿por qué habremos de perdernos la mujer o el hombre que hoy no está a nuestro alcance. Nos gusta conquistar. ¿Estaremos en carrera aún? Tenemos que contar anécdotas reales donde seamos ganadores. Ya nos cansamos de mentir con historias que nunca sucedieron en el grupo de amigos. Allí vamos, seremos lindos, jóvenes por siempre, conquistadores seriales y eternos… (o sea, niños inmaduros). Voracidad social: deseamos que siempre piensen en nosotros, ser siempre llamados, invitados, elegidos, etc. No soportaríamos quedar fuera de algún evento que incluya a algunos de nuestros amigos. Que siempre nos saluden. A tener un millón de amigos. Y si pueden ser un buen contacto que nos abra puertas en la vida, mejor aún. A los que son medio perdedores los evitaremos; nada podremos sacar de ellos. Sabés muy bien que podría seguir desglosando áreas de voracidad. Más allá de la ironía y en algún caso la exageración, ¿no creés que la voracidad está ganando demasiado terreno en nuestro mundo y en nuestra vida personal? Más, más y más. Todo parece poco. La falta de contentamiento y gratitud nos lleva a ir por aquello que aún no poseemos. No, no te confundas. No estoy en contra del crecimiento en cada área de tu vida. Celebro el ansia de progreso en cualquier individuo. Lo promuevo. Creo que crecer es una bendición. Pero sólo ese crecimiento se transforma en bendición cuando podemos parar, contemplar, saborear y agradecer a Dios por lo que ya poseemos. Como alguien dijo: “No puedo tenerlo todo. Si así fuera, ¿dónde lo guardaría?”. Amigo, frená tu impulso voraz. Por más que te vayas quedando con lo tuyo y lo del prójimo, siempre algo te faltará. Cuando sos voraz, perdés la capacidad de saborear. Agudizá tu paladar. Aprendé a celebrar con el logro ajeno sin desear lo que el otro consiguió. No codiciar lo del prójimo es uno de los mejores regalos que podrás hacerte a vos mismo. Saborear y agradecer te convierte en rico. No hace falta que te explique en qué te convierte la voracidad. Lic. Gustavo Bedrossian

martes, abril 03, 2012

Luciana le hizo una casita a Lola.

Con una camita, para que esté cómoda.




¡Grandes amigas!


viernes, marzo 02, 2012


Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo.

Por eso, aprendemos siempre.


Freire