domingo, junio 17, 2012

Hijos y Padres




I Como la lluvia copiosa sobre el suelo, como rayo de sol sobre la planta, como cota de acero sobre el pecho, como noble palabra sobre el alma, para los hijos de tus entrañas debe ser tu cariño hermana mía riego, calor, consolación y gracia.  

II Como tierra sedienta de rocío, como planta en la sombra sepultada, como pecho desnudo en el peligro, como guerrero inerme en la batalla, así, en la ardiente contienda humana, ¡ay! los hijos que pierden a sus padres, pierden riego, calor, escudo y lanza.

III Como nube de arena que no riega, como sol que no alumbra en la borrasca, como roto espaldar que no defiende, como consejo que pervierte y mancha, así, malditos, padres sin alma, son aquellos que niegan a sus hijos consejo, amor, ejemplo y esperanza.  

IV Como fecunda tierra agradecida, como planta que al sol sus flores alza, como pecho confiado tras la cota, como hasta Dios se magnifica el alma, así, los hijos, cuando les aman, dan plantas de virtud como esa tierra, frutos de bendición como esas plantas, arranques de valor como esos pechos, rayos de inmensa luz como esas almas.  

Almafuerte

 

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